Personalismo

Ayer citaba a Platón y hoy recordé algo sobre él: lo justo se identifica con lo bello y, lo bello
a su vez, con lo bueno…. Si lo justo se identifica por tanto con lo bueno, me parece intuir cierto conflicto de intereses en las relaciones intersubjetivas: seguramente lo que sea bueno para otros no lo considere justo para mí… ¿o ha de ser la idea de justicia algo universal? Quizá en causas criminales sea sencillo pero si aplicamos la misma medida a los sentimientos… al amor, por ejemplo… no me parece que funcione de manera adecuada. Por este tipo de cosas apareció la filosofía personalista (entre muchas otras, claro), por suerte… amigo Kierkegaard, ¿qué habría sido de mi vida sin ti?

Por meditar unos minutos.

 

Sin acritud

 

Políticos, ciudadanos y capital

Empiezo por hacerme una pregunta: ¿Somos nosotros los que no entendemos de política o nos estafan? Me inclino por la segunda, pero en ocasiones me resultan tan ilógicas diferentes decisiones de este, nuestro querido, gobierno, que comienzo a dudar de si es que el verdadero problema se encuentra en que políticos y ciudadanos utilizan lógicas diferentes, muy diferentes.

En primer lugar intentaré tratar los temas de actualidad, seguramente no lo haga por orden de importancia pero es indiferente, espero poder ofrecer un poco de cada uno.

Guerra contra Libia: Y digo yo: ¿En qué se diferencia ahora Gadafi de Hussein hace unos años? Principalmente y de base en nada, salvo en la fecha en la que se dan sendos ataques o conflictos bélicos, me explico. La oposición zapaterista nos vendió que se encontraba de nuestra parte (el pueblo) cuando mostramos nuestro desacuerdo con la guerra de Irak (no hace falta mencionar manifestaciones y demás muestras de protesta). Ahora, la administración (ya) zapaterista se encuentra de acuerdo en el ataque a Libia, entonces… ¿En qué quedamos? ¿Estáis a favor o en contra de la violencia? He ahí el problema, ellos están a favor.

Cuando nosotros, el pueblo soberano (llamado así en época de elecciones), nos decidimos a salir a la calle en el momento en el que Aznar (José Mari para los amigos) dio el visto bueno a la intervención española sobre Irak, no nos manifestamos en contra de la guerra, lo cual es algo implícito obviamente, si no que nos manifestamos en contra de TODA INTERVENCIÓN BÉLICA. Ahí, el Psoe estaba “de acuerdo”… pero claro, sólo en que España no debía apoyar esa guerra, no otras. ¿Y por qué? Porque en aquella eran las empresas de derechas las que tomarían parte del pastel a la hora de reconstruir el país atacado y porque Bush seguramente prometería a Aznar parte, también, del bizcocho energético que, sabían, iban a sacar de allí. Eso no beneficiaba a la izquierda, ya que no podía contraatacar con ningún beneficio económico para conseguir ser elegido en las urnas, luego se mostraban de parte del pueblo a la hora de condenar tal acción.

Sin embargo, ahora nos encontramos en la misma situación: la ONU quiere meter las narices en los dominios de Gadafi (que no quiere decir que lo esté haciendo mal puesto que es un dictador sanguinario) y Zapatero dice que adelante y que pueden ayudarse de España en lo que quieran. Mire, zapatitos, yo pago mis impuestos y le aseguro que no lo hago para que bombardeen a nadie, sean soldados (los cuales no tienen conocimiento de causa, son como perros que acuden al silbido de un cazador, la mayoría) o civiles. En cambio usted los usa para matar personas, eso no es democracia, enemigo mío.

¿Pero por qué lo apoya? Pues lo apoya porque, al igual que Aznar, le habrán prometido parte del pastel libio: empresas de izquierdas podrán edificar lo que se caiga y tendrá parte en el botín petrolífero. ¿Cómo va a decir qué no? Claro…

El problema de este asunto es que ni unos ni otros tuvieron en cuenta al pueblo, ni la anterior vez ni esta: nosotros estamos en contra de las intervenciones bélicas señores, no en contra de unas guerras u otras, que es como ustedes se mueven. ¿Y por qué lo hacen así? Porque ellos no mandan, si no que manda la economía.

Pasamos entonces al siguiente punto interesante de la reflexión que nos acontece: la economía.

Aparece zapatitos hablando sobre la crisis mundial (ya veremos la española en unos años) y dice: estas medidas se toman porque es lo que dicta el mercado. Estimado “presidente del gobierno” ¿si las medidas las dicta el mercado para qué cojones le pago? ¿Es usted un escriba que copia? ¿O yo no sé recibir órdenes y para eso le remunero a usted? Me parece completamente nauseabundo que el argumento usado para basar intervenciones políticas en la economía (algo que JAMAS deberían hacer) sea el de que lo dicta el mercado. Esto no es democracia entonces, yo no decido, usted no decide y sí que hay alguien que lo hace: un constructo social sin capitán (aparente) que es culpa de todos: el mercado. Pues no, mire, el mercado se auto-regula, si nadie lo tocara y se cumpliera el imperio de la ley (algo que es de su competencia y en la que deja mucho que desar) el mundo funcionaría mucho mejor pero no, el caso es intentar marear aún más la perdiz intentando meter el hocico donde no le llaman… ¿y por qué? Porque el capitalismo es algo enfermo en el que dominan unos pocos a una inmensa mayoría y los mandatarios no son políticos no, son las personas que más dinero han reunido consiguiendo eludir el imperio de la ley y por ello, delincuentes.

Ahora llegamos al problema de Japón. Se abren cuentas para donativos (no sé hasta qué punto necesitarán dinero), España manda aviones para traer a los españoles que viven allí (curioso, yo quiero irme de vacaciones, a ver si me proporciona un vuelo chárter gratuito también) y a lavarse las manos… mientras allí siguen necesitando ayuda. ¿Por qué ayuda? Pues porque lo que allí se necesita es mucha gente que remueva escombros, que ayude al transporte… necesitan manos, en definitiva. Aquí tenemos casi ocho millones de manos PARADAS que no dan un palo al agua, quieran darlo o no… miren, caballeros… el paro se puede cobrar en casita sin mover un dedo o también se puede cobrar lo mismo pero salvando vidas en Japón (Japón es un ejemplo, hay muchos otros) con transporte gratuito y ahí sí tiene todo mi apoyo el gobierno para “fletar” aviones. El caso es que no se hace, ¿por qué? Pues porque quizá a nadie se le ha ocurrido que se puede dar algo que hacer a millones de chupasangres estatales (no digo que todos lo sean) o porque no interesa, ¿por qué no interesa? Porque a los bancos (esos a los que el gobierno –vamos, nuestros impuestos- pagó sus deudas cuando no tenían ni un duro, o euro) no les sale rentable… es mejor que el parado cobre cuatrocientos euros hasta que se le acabe el paro y después embargarle y quedarse con sus propiedades cuando no pueda pagar a que éste se vaya mientras está en el paro a Japón, ayude, encuentre allí trabajo y se quede con sus bienes, esos que en cuanto termine la crisis se revalorizarán y darán dinero. Bien zapatitos, ese eres tú… bueno, y tu séquito.

¿A qué nos lleva esta reflexión? Pues a que ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy, ni ninguno son eficientes. Ninguno son políticos, son marionetas dirigidas por “el capital” (capital como pequeña sociedad integrada por un reducido número de personas que amasan mucho dinero). Entonces, ¿qué ocurre con España? Pues que tenemos una clase política deficiente a la que habríamos de dar boleto… pero el problema resurge y con él termino: ¿Acaso las nuevas generaciones políticas no estarán aún más corrompidas que éstas? Segura y desgraciadamente dado que o son sus hijos, o su familia, o los que han aprendido de ellos… deberíamos hacer borrón y cuenta nueva, buscar nuevas clases políticas con ganas de realizar cambios, sangre nueva con salud… ¡Qué gobiernen los filósofos!, recordando al maestro Platón… por poner un ejemplo.

Antes de despedirme y sólo para hacer un par de apuntes: ¿Dónde está Bin Laden y qué pasa con Haití? Es un ejemplo de las muchas causas que de una forma u otra fueron “moda” y noticia y que todos olvidan… es más fácil mirar hacia otro lado, claro… a eso la sociedad actual lo llama mirar hacia el frente… hacer que el 11S y el 11M sean fechas… en fin…

 

Sin acritud.

 

Palabras en vida, palabras vivas.

Hoy, ordenando millares de manuscritos, encontré lo que me dispongo a transcribir. No sé si es mío o si lo dijo alguien y tomé nota, la verdad que es algo que desconozco pero, sin duda, es algo que me veo en la obligación de compartir:

“Las buenas palabras construyen una vida maravillosa. Las palabras poseen fuerza poderosa. No es una fuerza física; es una fuerza mental, que funciona como un gatillo para desencadenar la fuerza física. Por eso, debemos usar palabras alegres y saludables. Seguramente, de este modo, la salud y la felicidad vendrán siempre a visitarnos”.

Y es que ser y lenguaje poseen unos lazos tan estrechos que entre ambos conforman la vida…

Sin acritud.

Aptitud.

Hoy, más que nunca antes, pienso que es posible cambiar el mundo. Para ello, hay que hacerlo desde la base. ¿Cómo? Un gran maestro y amigo me ha recordado una buena directriz que reconozco no haber llevado a la práctica en todo momento y que, a partir de ahora, voy a intentar seguir a “pies juntillas” dado que mi propósito no es académico si no de praxis: Siempre puedes adaptarte a su discurso y en él plantear cuestiones filosóficas sobre las que debatir. Con ahínco y dedicación lo haré, no te quepa duda.

Sin más, os dejo con Mafalda.

Sin acritud.

¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tabaco?

Pues sí, en Enero llegó la prohibición de fumar tabaco (en ciertos lugares, con todo lo que entraña) y ahora en Marzo, Zapatero y los sabios que le rodean piensan que es mejor que conduzcamos a 110 Km/h. Comenzamos con “No podemos conducir por ti” (claro, ¿y quién puede? Si existe me lo presenten, por favor) pasando por  “te prohibimos que fumes por ti” para llegar a “encima ve despacito porque eres un derrochador”.

Cuando era joven, mis abuelos me daban dinero por Navidades, unos 30 euros si mal no recuerdo (hablo de una edad comprendida entre los 16 y 20 años) y me decían: “no te lo gastes en cosas malas” (deduzco que no sólo se referirían los pobres al tabaco) pero es que, anteriormente, siendo niño, mis abuelos me daban 25 pesetas para ir al bar del pueblo y comprar chucherías y me hacían la siguiente advertencia: “cómprate algo, pero no te lo gastes todo”.

Es curioso cómo, análogamente, el estado se comporta exactamente igual: ya no es papá Estado que tiene que cuidar del bien de sus ciudadanos no, ahora es abuelo Estado: cualquier cosa que les pueda pasar a sus ciudadanos es mala, malísima… menos el paro por lo visto.

Porque, para empezar hablando del tabaco: ¿Le he dicho yo que quiera dejar de fumar? Sé que el tabaco es malo para mi salud, pero pienso (y estoy muy convencido de ello) que dejar de fumar sería mucho peor: tosería, tendría ansiedad, más insomnio aún, los labios y la lengua comenzarían a tomar un color rosado parecido al de un niño, mis dedos dejarían de estar con tonalidad amarillenta, me comería las uñas, mi azúcar en sangre subiría como la espuma para intentar ocupar el hueco de la nicotina, quizá hiciera más deporte para intentar dormir con lo que estaría más cansado, agujetas… más tos… ¡¡buuff!!, no le veo nada bueno, oiga. Bien, ahora claro, entran “los demás”: ¿Es el tabaco malo para la salud de los demás? Pues mire, querido abuelo, sin entrar en estudios y usando el sentido común pienso que prohibir fumar en un parking es una sonora estupidez, para empezar por algún sitio, ¿o es preferible el humo de 100 tubos de escape al de mi cigarrillo? Siendo así le daría la razón.

Visto que no es así, continúo con los bares. En los bares no puedo fumar por mí y por todos mis compañeros (aunque a diferencia del escondite esta ley nos dice que por ellos los primeros) pero me parece que hay una pequeña dificultad: Estimado no fumador, si no quiere respirar el humo de mi cigarrillo… ¿A usted quién le manda entrar dónde se fuma? Defendiendo como lo hago el liberalismo económico de Smith y Ricardo (NO soy de derechas y NO soy de izquierdas, vivimos en un capitalismo tardío) pienso que el mercado ha de ser libre (vaya, qué avance), pero libre de verdad, quiero decir: si hay una sustancia legal (tabaco), que sea el dueño del bar (cuya gerencia es privada, no es un lugar público –recordemos que tienen DERECHO DE ADMISIÓN, luego no es público-) el que decida si se puede fumar o no en su recinto. Si molesta a los no fumadores que no vayan y si hay alguno avispado que monte un bar para no fumadores en el cual se reunirán todos esos no fumadores para beber sin tabaco y se forrará, ¿o no? El caso es que no se ha dado la opción, si no que se prohíbe, privándome de mi libertad de consumir una sustancia legal por el capricho de unos cuantos. Siempre está el listo de turno que dice: Y los camareros, nadie piensa en los camareros… elevando el grito al cielo; pues bien, los camareros pueden serlo en un bar de fumadores o en uno de no fumadores y si no los hay, el mercado es tan rico que tiene lugares tan acogedores como McDonald’s o Burger King en los que no se puede fumar y en los que pueden dejar su currículum si es que les molesta el humo del tabaco y quieren seguir teniendo un trabajo remunerado (mi mayor respeto a los trabajadores de dichos establecimientos, es un ejemplo)… en fin, pasemos a lo interesante. Consecuencia: uno de los sectores que mantenía España con un hilo de respiración económica como era la hostelería comienza a experimentar una caída vertiginosa, muy bien abuelito estado, gracias.

En efecto, también se ha prohibido fumar en las puertas de los colegios, en las zonas de emergencia de los hospitales, en los parques… pero vamos a ver, seamos serios: ¿Por qué es necesaria tanta prohibición? Pues lo es porque nuestro abuelito estado no supo educar a la mayoría de sus ciudadanos para que tuvieran los dedos de frente suficientes como para respetar y mantener la cordura en ciertas instancias, luego solventan un déficit educativo con prohibiciones, gran solución, bravo.

El caso es que mire, caballero, yo no suelo fumar delante de niños, no fumo en un colegio, ni se me ocurre hacerlo en las emergencias de un hospital… me alejo, será porque he leído quizá un par de páginas… no sé, pero el caso es que no lo hago, por respeto y porque intento ser correcto, educado y doy rienda suelta a mi sentido común. Igual hago en las paradas de autobús o en las estaciones de tren pero no me lo tienen que prohibir, es un acto que realizo de buena gana y con total conciencia. Aún a riesgo de parecer solipsista (que no lo soy y no puedo parecerlo puesto que no soy el único ejemplo): ¿No podrían hacer todos lo mismo y nos ahorraríamos una ley que favorece a un sector de la población y que, por tanto, es anticonstitucional? Sí, lo es porque favorece al que no fuma, oiga. No voy a explicar el motivo ético y moral porque espero sea conocido por todos, no hay que ser hipócritas.

¿Entonces cuál es la solución? ¿En serio no puede dejarme hacer lo que me venga en gana mientras no coarte la libertad del otro? ¿No puede dejarme en paz? Sólo le pido a este abuelito que me proporcione una seguridad social de calidad (que no lo hace), el cumplimiento de las leyes (que no lo hace), infraestructuras (que no lo hace) y una buena dirección económica (que no lo hace) a cambio de darle religiosamente una buena parte del pastel que desgraciadamente me gano con el sudor de mi frente. Mis estudios, siendo públicos, salen de mi esfuerzo también, que no se pagan solos… ahora, este abuelito sí que está para prohibirme fumar, o ir a 120 por una autovía.

Y es que esa es otra: hay que ir a 110, para ahorrar. Para ahorrar no, oiga, para pagar. Porque ir a 110 no ahorra, los nuevos coches que tienen sexta marcha gastan menos a 120 que a 110, porque a 120 ponen esta marcha y tienen un consumo ínfimo mientras que a 110 han de ir en quinta subidos de vueltas, ¿me equivoco?. Por ahí ya comienzan a gastar más gasolina y más se paga pero ahora viene lo divertido, o lo recaudatorio del asunto: curiosamente ponen pegatinas (la empresa que las hace se ha llevado su pico y seguramente pertenezca a alguien de izquierdas, un amiguete, claro) y a la vez que esto ocurre se eleva el número de radares por metro cuadrado en España: ¿Usted, abuelito, quiere ahorrar o quiere pillar por todos los lados porque no tiene otra forma de pagar sus gastos? Diría que los tiros pasan muy cerca de la segunda opción. Y claro, hay que ahorrar… ¿Usted cree que yo soy tonto? ¿Si hay que ahorrar por qué los policías no van en bicicleta? ¿Si hay que ahorrar (automovilísticamente hablando) por qué los políticos se mueven con tres coches (dos escolta y el suyo)? ¿Por qué Zapatero no se va a un piso y deja de gastar calefacción en calentar la Moncloa? Pues porque no hay que ahorrar, pero es más interesante para el estado quedarse el dinero muerto por multas además de llevárselo subiendo el combustible a base de impuestos.

Sepa usted, Zapatero, que Alemania (el país que a día de hoy tira de ineptos como su persona) tiene una gran red de carreteras en las que no hay límite de velocidad (no todas, obviamente). Usted ni siquiera es capaz de tener una red de carreteras, tiene caminos que se resquebrajan y poseen baches que provocan accidentes pero lo importante es llevárselo limpio, ¿verdad? Cierto es que no responderá Zapatero, ni Rajoy si fuera presidente, tampoco Rubalcaba, a esta pregunta dado que el que dirige a toda esta multitud de marionetas indeseables sin principios es otro (u otros): uno tiene un botín, otro dirige una entidad futbolística, etc… para qué seguir si todos los conocemos.

En definitiva, sigan ustedes prohibiendo como hacía Franco hasta dónde puedan… espero que algún día el rebaño español vaya en su contra, por muy difícil que parezca… desgraciadamente la diferencia entre esperar, creer y saber es tan grande que, obviamente, hace que esperar no invite al optimismo pero el día que lo haga, sea tarde o temprano, van a ser aplastados, porque lo merecen.

Por cierto, oigan, no me prohíban también que fume en mi coche… que el coche es mío y el tabaco también, si fuera alquilado lo entiendo… pero es que a mí no me molesta que mi propiedad huela a tabaco, ¿saben?

 

Sin acritud.

 

Comunidad y sociedad

Viendo la gran catástrofe japonesa (todo mi apoyo a los nipones) he recordado cierta distinción que hacía un autor, de cuyo nombre no es que no desee acordarme si no que directamente reconozco que no me acuerdo, entre sociedad y comunidad.

En su libro, del mismo título, argumentaba que sociedad y comunidad no eran sinónimos… y razón no le faltaba, intentaré explicarlo.

En nuestro mundo todo se intenta agrupar en sociedades: la sociedad española, la alemana, la inglesa… los humanos son rebaños con miles, millones de integrantes. Bien, hasta ahí creo que no hay nada que nadie no supiera pero ahora viene lo interesante: ¿Cómo son las relaciones que se dan entre los componentes (individuos) de esa sociedad? Pues son relaciones contractuales, sin más. Tienen deberes, derechos, responden ante leyes convenidas para asegurarse su existencia frente al miedo producido por el estado de naturaleza (gracias Hobbes, con ese postulado has conseguido que redacte una frase que parece incluso académica) y, lo que es más importante, son números. Números que responden a llamadas burocráticas: la policía consulta tu número de DNI, por ejemplo… no les importas como persona (bueno, nadie dijo que esos burros sin masa encefálica lo fueran tampoco – mi respeto a los burros, no a los policías, guardias civiles, etc…- hablaré de ellos otro día y la diferencia entre poder y autoridad… pandilla de mamelucos). Tras este paréntesis cabe decir que continúo.

Estas sociedades que, como las matemáticas, están compuestas por personas (números) que se rigen por leyes (reglas matemáticas) no tienen mayores relaciones intersubjetivas que las de motivo económico, de una manera u otra, así lo son.

De diferente forma, existen comunidades (que, por desgracia, muchas veces se encuentran dentro de estas sociedades). ¿Y qué son las comunidades? Pues bien, las comunidades son aquellos grupos de personas que se reúnen, que viven de manera cercana (un ejemplo es la expresión “comunidad de intelectuales”… bastante sencillo ver el punto, ¿no?) y que no necesitan de leyes, normas o pautas de conducta para convivir: ellos mismos se bastan y se sobran para llevar una vida plena, con unas relaciones intersubjetivas que se basan en el respeto mutuo y en la preocupación por el otro, y por uno mismo, faltaría más. Estas comunidades no necesitan de la repugnante figura del agente de la ley, puesto que sus problemas no tiene que resolverlos un pintamonas con pistola, si no que sus lazos son tan fuertes que pueden encontrar solución a cualquier obstáculo con su simple aptitud ante la propia vida en COMUNIDAD, aceptando éstas incluso la propia soledad de sus integrantes.

Con este planteamiento sobre la mesa (podría escribir sobre él durante páginas y páginas pero no es momento ni tengo ganas) entramos en Japón. Un terremoto, un tsunami, Fukushima en grado 4 según ellos, o 6 según Francia –que me da en la nariz que algo quieren sacar con tanta insistencia nuestros vecinos “los gabachos”- en la escala INES (bonito nombre que menta una desgracia pero que me recuerda a su vez a una gran persona) y la “sociedad” japonesa continúa dando lecciones de comportamiento. ¿Por qué sociedad entre comillas? Porque se asemeja más a comunidad, claro. Porque con todo el desastre ocurrido y lo que parece que está por venir no ha habido saqueos (si ocurriera un desastre similar en nuestra “amada” España… en fin, seguramente un insulto no conseguiría describir mi baja estima por la población de este, mi “querido” país –ahora y entonces-), no se han producido robos, tampoco ataques, no ha habido violencia… únicamente disciplina, ayuda de unos a otros, organización en la medida de lo posible y todos unidos en el intento de remar en una misma dirección: la de la salvación mutua, la de la salvación colectiva, la salvación común, “común-comunidad”. Nadie les ha tenido que imponer nada, han seguido lo que han considerado óptimo (no digo que no hayan escuchado las directrices del gobierno, ojo), desde el respeto común (no es bueno para todos comenzar a devastar los lugares de aprovisionamiento de la ciudad, como pasaría en España, los primeros nuestros queridos gendarmes con sus placas y pistolitas).

Comprobando lo acaecido para con Japón y el comportamiento nipón sólo me cabe dar entrada al ruedo de la discusión la siguiente cuestión: Ya que irremediablemente vives en una sociedad y no te gusta (si te gusta por favor nunca dejes de trabajar –así dios se apiadará de tu alma- qué retórica, por favor)… ¿No deseas formar tu pequeña comunidad en la que no necesites de todas aquellas normas preestablecidas para sentirte bien, para sentirte seguro, para VIVIR?

En caso de respuesta afirmativa piensa lo siguiente: tu familia, ¿has dado hoy un abrazo a tu madre? ¿A tu padre? ¿A tus hermanos y hermanas? ¿A tus amigos o amigas? Quizá la respuesta a la formación de una comunidad la tengas mucho más cerca de lo que piensas…

PD: Por favor, absténgase de hablarme de comunidades autónomas.

Sin acritud.

 

11-M

Hace hoy exactamente siete años se produjo el atentado de Atocha. Estos amigos de Alcobendas han intentado hacer recordar a los viajeros lo que aconteció aquél fatídico día que nunca ha de borrarse de nuestra memoria histórica.

Sólo decir que, tal y como cita el vídeo: Haz hoy algo, que te recuerde que ESTAS VIVO.

Mi más sincero pésame.

El terrorismo consiste en el ataque a objetivos civiles para conseguir logros políticos… malditos bastardos.