Yo conocí a Tyler Durden

Yo conocí a Tyler Durden. Él fue mi mentor, él me enseñó a pelear. Me mostró cómo crecer a través de la lucha. Me dijo cómo podía crear explosivos gracias a materiales domésticos, me avisó de que en un accidente de avión lo que quieren con el oxígeno es que me coloque. Me habló de los cortes en el cine y de cómo manipularlos, del jabón, me entregó conocimiento; conocimiento útil.

Tyler me dio grandes lecciones, Tyler me enseñó a vivir. Me demostró que estaba en lo más bajo, que no podía caer más, que lo único que podía esperar de la vida era mantenerme en el fango o salir de él. Que si quería salir tenía que luchar, tenía que pelear. Que había reglas, que todo terminaba con un KO o si el oponente se daba por vencido. Que ante el capitalismo y los que entienden la vida como un espíritu esclavo que no se cuestiona y que se deja llevar por la marea, no vale la teoría, vale la práctica, la acción, la pelea.

Con Tyler conseguí una utilidad para el insomnio. En lugar de autocompadecerme por no poder dormir, usaba las horas de vigilia para leer. Leía de todo, desde Filosofía a Historia, desde manuales de supervivencia a manuales de guerrillas. Incluso novelas, no había nada que no engullera con voracidad. Durante las horas en las que debería dormir solucionaba problemas, incluso tramaba planes. Aunque el insomnio tiene su parte negativa: las horas de sol. Todo el mundo te ve, vas a trabajar y tu cara habla por ti. Cuando los rayos te pegan en los ojos eres un zombie, no estás vivo, pero tampoco muerto… tus acciones son lentas, torpes, y, en ocasiones, carecen de razón o explicación lógica. La luz se convierte en un enemigo, no te quema como a los vampiros, pero levanta el tupido velo de la noche y los otros pueden ver la cruda realidad de tu rostro: un rostro magullado por los golpes, los cigarrillos, el paso del tiempo con los ojos abiertos… un rostro en constante castigo.

Tyler Durden me enseñó que muchos hombres unidos pueden hacer muchas cosas, pueden cambiar el mundo. Me enseñó que no soy yo sólo, que hay muchos que también están dispuestos.

Yo conocí a Tyler Durden a través de Chuck Palahniuk. Gracias a él, no sólo lo conocí, sino que yo fui Tyler Durden porque nadie quería asumir su rol, yo fui el que tuvo que hacerse cargo. Tuve que coger el toro por los cuernos y asumir la responsabilidad… y todos sabemos lo que ocurre con Tyler Durden, claro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *