Llanto

En el mundo hay dos tipos de personas: los que hacen las cosas porque sí y los que piensan porqué hacen las cosas.

Ejemplo: los hay que lloran ante las dificultades de la vida, sin más, desconsoladamente. En cambio, los que se preguntan por qué lloran saben, al hacerlo, dos cosas: la primera es que sus lágrimas provocan, a su vez, lágrimas en aquellos que les quieren. La segunda, que sólo aquellos que les quieren merecen sus lágrimas. Por tanto, el que se pregunta deja de llorar y sonríe, porque para ser feliz necesita que aquellos que le quieren también lo sean.

Piensa, y a todos nos irá mejor.

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