Regalo

Pensar, recordar, querer

Buscar palabras para ofrecerte

Eso es Marzo

Marzo es hoy, Marzo es esperar

Marzo es una imaginación real.

 

Marzo es aquello que dejamos por decir

Es aquella palabra que llegamos a inventar

Aquellos momentos que compartimos

Y aquellos que dejamos escapar.

 

Marzo es venirnos a nuestra mente de manera mutua

Cuando jugamos a juegos con nuevas reglas

Cuando ganábamos ambos

Cuando empatábamos frente al mismo libro.

 

Marzo es discusión

Marzo es conversación

Marzo es un libro

Marzo es una película

 

Marzo es veintiséis… tu cumpleaños.

Felicidades, C.R.G.

Hugo Chávez

Chávez no pasará a la historia del mundo de la misma forma que lo hizo el Che (salvando las distancias). Guevara tenía una ventaja similar a la de Kurt Cobain: su apariencia creó una moda inmortal, una moda cargada de ideología, por suerte. Ambos atacaron a las élites, ayudándose de los propios criterios de éstas (salvando, también, las distancias entre ambos). Chávez, sin embargo, no tenía un aspecto físico que le ayudara a llegar a más gente. Utilizó el ámbito intelectual, pero para acabar con un sistema basado en la esclavitud eso no le era suficiente. Entonces, con trabajo, llegó al corazón. Llegó al corazón de pueblos que no sabían ni leer ni escribir, pero que estaban en contra de un sistema que les hacía menos libres. Chávez se hará inmortal, pero no de igual forma que Guevara o Cobain: Chávez entró en cada uno de nosotros, haciéndonos ver que, en la actualidad, las cosas pueden ser distintas. Demostrando que, en nuestra “democracia”, tenemos un “jefe de Estado” que cuando le escuchaba y no le gustaba lo que oía (como vimos todos), en lugar de solicitar su silencio de manera educada, emitía una pregunta con estructura de orden, que es lo que está acostumbrado a hacer. Porque aquí no vivimos libremente, nos ordenan.
Quizá algunas decisiones de Chávez fueron erróneas, quizá en ocasiones sus declaraciones no fueron todo lo acertadas que deberían… ahora bien, si en España redujéramos la tasa de pobreza a la velocidad que lo hace Venezuela (gracias a su política), quizá los que nos tendríamos que callar somos nosotros, a la vez que disfrutamos de un auténtico estado de bienestar.