Eres

Eres todo aquello que imaginaba tener, cuando en la felicidad de mi infancia deseaba compartir. Ese rayo de sol que alegra una tarde de vertiginosa lluvia convirtiendo el cielo en un lienzo de colores. Eres esa afinada nota de música que irrumpe en el silencio al deslizar una dulce caricia sobre tu cuerpo. Ese trazo de pintura que se esboza con cada inmerecida palabra que trata en vano de describirte. Eres ese verso que todo romántico poeta desearía componer bajo sílabas en perfecta correlación. Ese espacio de orden y filía en una realidad caótica, violenta, ajena y enemiga. Eres la gota de coherencia en un vertiginoso mundo compuesto de un océano de prejuicios sin sentido. Ese instante de eternidad constante en un la finitud del ser humano. Eres ese mostrar que no se puede decir y sólo vivenciar.

Eres todo aquello que no puedo relatar, aquello que se escapa a mi intelecto, aquello que abruma a mis sentidos. Aquello, y sólo aquello que, cuando te siento, sólo puedo callar y disfrutar.

Eres, sobre todo, aquello que no he dicho, porque es demasiado importante como para menospreciarlo utilizando palabras al alcance de cualquiera.

Nada como escribir a la irrealidad.

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