Poéticamente habita el hombre

Con esta frase del tardío Hölderlin, que ya tomó Heidegger con anterioridad, he intentado dar nombre a este blog.

No es una cuestión baladí esta simple oración, sin duda no lo es… pasemos a analizarla sin más demora, que es por lo que he abierto una entrada dedicada sólo a ella.

Poéticamente, en efecto: poéticamente. ¿Y es que si no de qué otra manera se puede vivir en este mundo? Nos encontramos en un mundo trágico, un mundo que no quisimos, con un futuro que no deseamos y con unas ilusiones que nunca debimos tener (puesto que nos enseñaron a desear, a desear aquello que no se va a cumplir). Ahora bien, ¿Por qué poéticamente? Pues poéticamente porque esta palabra recoge el sentido trágico vital: somos libres de hacer todo aquello que queramos, pero rodeados por obstáculos de todo tipo que nos impiden ejercer nuestra libertad con propiedad. Las religiones nos prometen otra vida mejor, cuando sabemos que no hay nada y sólo deseamos una vida moral, una vida buena. Todo se encuentra coartado por “lo demás”, símbolos que nos encierran y que nos hacen sentirnos como una mosca en una botella de miel, como un pájaro sin alas…

Ahora bien, fijémonos en “habita”, la siguiente palabra. Habitar, así que no sólo vive, si no que se encuentra en casa, o si no, como en casa, el mundo es su casa. Habitar tiene una mayor connotación que vivir, dado que si poéticamente habita el hombre es lo que nos dice el gran Hölderlin con ello intenta hacernos ver que comparte. ¿Cómo que comparte? Sí, comparte porque habitar necesita necesariamente de otros, de otros con los que organizarse, de otros de los que ocuparse (muy importante) y otros con los que colonizar.

Tras pensar en habitar nos encontramos con “el hombre”. ¿Qué es (o quién, mejor dicho) un hombre? (Dejemos de lado los sexismos y entendámoslo como genérico). Pues bien, según Ortega, habría dos tipos de hombres: el hombre masa y el hombre señero, parecido todo ello a la distinción heideggeriana en la que el ser tiene una vida inauténtica porque se encuentra arrojado al mundo, tirado… y sólo unos pocos pueden disfrutar de esa vida auténtica (véase Ser y Tiempo para más información. Dasein, bendito Dasein).

Según mi humilde opinión hay dos tipos de hombre: el humano y el ser humano. Lo único que les diferencia es su preocupación, y ello implica su motivación, por la lectura, en otras palabras: lo que diferencia al humano del que ES humano son el número y la calidad de los libros que leen unos y otros (no deseo llevarme al extremo, por lo que entiendo que toda persona con dos dedos de frente comprenderá que se puede leer en internet, ebooks… pero no basura). No quiero ser elitista, intento realizar la distinción de manera antropológica, también es cierto que he de dejarlo claro.

Entonces nos encontramos aquí ante lo que nos dará la solución al análisis de esta cita: Poéticamente habita el hombre (en la tierra), sí, pero no todos. Poéticamente habita el ser humano y lo hace porque lee, porque piensa, porque afirma su individualidad como sujeto cognitivo que desarrolla sus facultades mentales. Un humano, el hombre masa orteguiano, no habita poéticamente en la tierra: discurre de manera solipsista, sin saber qué es, aplica sus sentimientos a los demás, no se afirma como persona puesto que se relaciona con otros que tampoco lo hacen (recordando a las autoconciencias hegelianas)… no habitan poéticamente, no disfrutan de su derecho a contradecirse porque en ningún momento afirman nada, hacen, como dirían ambos autores, lo que hace la masa: ven la televisión porque la ven los demás, escuchan la música que escuchan los demás, practican los deportes que practican todos porque lo practican todos y no piensan, sólo siguen un camino marcado por el paso de una masa sin rumbo a la que pertenecen.

Mientras, y para terminar, el hombre que habita poéticamente, el ser humano, intenta

realizarse como tal, con una vida auténtica, en pequeños grupos. Un camino que no conduce a la felicidad pero… ¿Quién y por qué dijo que la felicidad ha de ser el fin del ser humano? De esto ya hablaremos otro día, es tarde.

Sólo terminar invitando a la reflexión: ¿Quién quieres ser? ¿Tú mismo o un resultado de la masa? Si quieres ser tú mismo quizá deberías comenzar a pensar en analizar a quién escuchas, de quién “aprendes” o quién te cambia la vida con un par de minutos de atención.

Sin acritud.

 

6 opiniones en “Poéticamente habita el hombre”

  1. Puedes ser tu mismo y disimular… y así meterte de incógnito, disfrazado de resultado de la masa, en la masa… y clavarle los dientes en el cuello a alguno de esos bastardos que manejan los tripaliere’s, infectarles!! =)

    No hacen falta tantos libros para ser ser humano (valga la rebuznancia), esta Don libro y esta Don calle y hay muchos otros Dones con mensajes. Imagina que pillas la biblia de pequeño!! seguro sales peor que si pillas a Don Quijote …

    Poeticamente… bueno, es una forma de llamarlo, esto a veces parece mas un circo o un teatro que un rebaño =)

    Yo aun conservo algo de fe, no te asustes, nada divino =P, creo que hay hordas de seres humanos que son ellos mismos. Andan por ahí escondidos, sin llamar mucho la atención… los he visto reunirse y practicar rituales =O

    Estoy deacuerdo, la vida cambia en un segundo, en un chasquido de los dedos y no es asunto baladí elegir bien quien te enseña, lo mejor es que sea el honesto cuenta cuentos de la rue…

    «días como parpadeos, noches que nos tienen reos
    en deseos
    bajo la luz del a luna
    aprendiendo a competir desde una cuna
    enseñando a conseguir fama y fortuna

    la existencia es tan fugaz
    y la violencia tan voraz
    que nos atrapa y mientras
    el tiempo escapa

    para ser feliz, no aprendas del aprendiz
    de lo que ví aprendo, sufrí viendo,
    sigo estando, molestando, voy creciendo,
    creyendo!
    poder parar el tiempo…
    y el tiempo se escapa, rápido, corriendo…»

  2. Querido Fres,

    Primero decir que es un gran placer que inaugures la sección de comentarios del blog, espero que sea el primero de muchos; nada como la tertulia y la discusión para indagar en las zonas más profundas de la humanidad.

    Estoy de acuerdo en tu planteamiento de «estar dentro de la masa». Obviamente, no hay nada como destruir las cosas desde dentro y, de hecho, diría que a día de hoy es lo que se hace: el ser humano se encuentra dentro de la masa, intentando cambiar esa pequeña porción de mundo que le rodea… sin ir más lejos, esta es la humilde intención de este blog.

    Quizá mi planteamiento acerca de la cantidad de libros que leen unos y otros sea algo extremo; más bien, y como dije, se basa en un principio de preocupación, de motivación y exaltación: claro que se puede aprender en otros lugares, pero pienso que el ejemplo de los libros es el más claro. Cuando hablo de calidad intento decir que no basta con leer «El código Da Vinci» para considerarse lector… o un buen lector, espero explicarme con la propiedad necesaria dado que es un tema bastante peliagudo en el que no quiero meter la pata. Quedémonos con la preocupación: no la preocupación de si Belén Esteban tiene o no torcida la nariz, si no por si mi vecino tiene o no un trozo de pan que llevarse a la boca (y cuando digo mi vecino, digo mi allegado).

    Poéticamente habita el ser humano porque la poesía es vida. Los poetas, artistas e intelectuales, por su posición, se encuentran en el «deber de deber» algo al mundo: ese algo es la aportación de ideas para el cambio, para acabar con ese rebaño que, efectivamente, en ocasiones se asemeja a un circo pero… ¿Acaso no hay animales en un circo? Sí, y también Zpayasos.

    Entiendo que conserves esa fe de la que hablas. Me gustaría tenerla a mí también, de verdad que me gustaría tener esa parte de irracionalidad que otorgara confianza a todo ser humano pero me es imposible… sí, los hay que se reúnen e intentan hacer cambios… pero son tan pocos que en la lucha contra el mundo acaban por ser sepultados por la incultura masificada. De hecho, no hay nada más bello que la irracionalidad del ser humano… pero, a día de hoy y supongo que por diferentes causas, me veo en la triste posición de no poder creer en ella.

    En cuanto a los versos, muy bien elegidos… aunque Nach no sea santo de mi devoción. El tiempo… ese gran villano silencioso que nos erosiona cómo si fuéramos una simple roca… tan despiadado… tanto…

    Un saludo, Fres.

    Sin acritud.

  3. Querido Kapalakonka,

    Todo el mundo puede opinar, pero no todas las opiniones son válidas. Cuando tu opinión no es válida, es mejor callarse.
    De todos modos respeto tu susodicha opinión (lo cual es sinónimo de «me da igual»).

    Sin acritud.

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