Error universal

Aceptamos que el universo es un gran vacío, eso es lo que hemos aprendido, en parte, de la cuántica: hay más nada (o vacío, porque la nada «no es nada»… sé que es complicado) que materia, que cosas… por decirlo de un modo más cercano.

Sin dejar a los cuánticos, aceptamos que el universo es un equilibrio de vacío cargado positivamente y que la materia aparece cuando ese equilibrio se perturba… cuando esa balanza se mueve… aparecemos nosotros, los particulares.

Esto implica ciertas cosas: una de ellas es que si aceptamos la explicación cuántica como verdadera nos encontramos en la necesaria posición de afirmarnos a nosotros mismos como errores, errores particulares que se han dado tras la ruptura del equilibrio de vacío universal. Este paso nos lleva a subir un peldaño en nuestra propia introspección humana: ¿Entonces los productos humanos qué son? Sí, productos de un error, por lo tanto: errores igualmente.

Si el ser humano es un error del universo (así como toda la materia que este contiene puesto que se da tras un desequilibrio) hemos visto como también lo serán sus productos: nuestras pasiones, nuestros sentimientos, nuestras creaciones, nuestras percepciones… si así es, ¿por qué preocuparnos por la muerte? Somos un error que ha de subsanarse, la eterna búsqueda de hacer lo correcto se encuentra en una salida sencilla: aceptemos la muerte, como lo más antinatural que existe, sí, pero como condición necesaria para arreglar ese desaguisado cósmico del que hablamos.

 

Con todo esto no quiero decir que no prestemos atención a lo que sentimos, a nuestros gustos o que dejemos la creación artística de lado, si no que nos centremos en aquello que produce en nosotros, o los demás, una vida buena y olvidemos todo aquello que es negativo, puesto que no tiene sentido tomar en consideración situaciones que, de manera lógica, han de darse necesariamente bajo el punto de vista cuántico aplicado a la praxis humana: situaciones negativas (si somos un error, produciremos errores).

Sólo es una pequeña y rápida reflexión… ciertamente tras releerlo por encima veo que hay flecos por pulir, pero no importan… sólo por pensar, es un ejercicio… una práctica.

 

Sin acritud.