Cambiar el mundo

Definitivamente, ¡qué difícil es cambiar el mundo!

Trato de hacerlo cada día, iluminar esa porción de oscuridad que me rodea (no puedo abarcarla toda), con una sonrisa, con una cuestión que lanzo al terreno de la discusión… intentando quitar el velo a unos ojos que no conocen la luz… pero es una ardua tarea que, normalmente, no tiene los resultados deseados… en ocasiones es desesperante pero, reconozco que cuando funciona, aunque sea en muy pocas (pero que muy pocas, poquísimas) ocasiones, reconforta.

Por esos momentos, por esos intensos y casi indescriptibles momentos en los que consigo encontrar un porqué a todo este esfuerzo, continuaré intentándolo.

Sin acritud.