Políticos, ciudadanos y capital

Empiezo por hacerme una pregunta: ¿Somos nosotros los que no entendemos de política o nos estafan? Me inclino por la segunda, pero en ocasiones me resultan tan ilógicas diferentes decisiones de este, nuestro querido, gobierno, que comienzo a dudar de si es que el verdadero problema se encuentra en que políticos y ciudadanos utilizan lógicas diferentes, muy diferentes.

En primer lugar intentaré tratar los temas de actualidad, seguramente no lo haga por orden de importancia pero es indiferente, espero poder ofrecer un poco de cada uno.

Guerra contra Libia: Y digo yo: ¿En qué se diferencia ahora Gadafi de Hussein hace unos años? Principalmente y de base en nada, salvo en la fecha en la que se dan sendos ataques o conflictos bélicos, me explico. La oposición zapaterista nos vendió que se encontraba de nuestra parte (el pueblo) cuando mostramos nuestro desacuerdo con la guerra de Irak (no hace falta mencionar manifestaciones y demás muestras de protesta). Ahora, la administración (ya) zapaterista se encuentra de acuerdo en el ataque a Libia, entonces… ¿En qué quedamos? ¿Estáis a favor o en contra de la violencia? He ahí el problema, ellos están a favor.

Cuando nosotros, el pueblo soberano (llamado así en época de elecciones), nos decidimos a salir a la calle en el momento en el que Aznar (José Mari para los amigos) dio el visto bueno a la intervención española sobre Irak, no nos manifestamos en contra de la guerra, lo cual es algo implícito obviamente, si no que nos manifestamos en contra de TODA INTERVENCIÓN BÉLICA. Ahí, el Psoe estaba “de acuerdo”… pero claro, sólo en que España no debía apoyar esa guerra, no otras. ¿Y por qué? Porque en aquella eran las empresas de derechas las que tomarían parte del pastel a la hora de reconstruir el país atacado y porque Bush seguramente prometería a Aznar parte, también, del bizcocho energético que, sabían, iban a sacar de allí. Eso no beneficiaba a la izquierda, ya que no podía contraatacar con ningún beneficio económico para conseguir ser elegido en las urnas, luego se mostraban de parte del pueblo a la hora de condenar tal acción.

Sin embargo, ahora nos encontramos en la misma situación: la ONU quiere meter las narices en los dominios de Gadafi (que no quiere decir que lo esté haciendo mal puesto que es un dictador sanguinario) y Zapatero dice que adelante y que pueden ayudarse de España en lo que quieran. Mire, zapatitos, yo pago mis impuestos y le aseguro que no lo hago para que bombardeen a nadie, sean soldados (los cuales no tienen conocimiento de causa, son como perros que acuden al silbido de un cazador, la mayoría) o civiles. En cambio usted los usa para matar personas, eso no es democracia, enemigo mío.

¿Pero por qué lo apoya? Pues lo apoya porque, al igual que Aznar, le habrán prometido parte del pastel libio: empresas de izquierdas podrán edificar lo que se caiga y tendrá parte en el botín petrolífero. ¿Cómo va a decir qué no? Claro…

El problema de este asunto es que ni unos ni otros tuvieron en cuenta al pueblo, ni la anterior vez ni esta: nosotros estamos en contra de las intervenciones bélicas señores, no en contra de unas guerras u otras, que es como ustedes se mueven. ¿Y por qué lo hacen así? Porque ellos no mandan, si no que manda la economía.

Pasamos entonces al siguiente punto interesante de la reflexión que nos acontece: la economía.

Aparece zapatitos hablando sobre la crisis mundial (ya veremos la española en unos años) y dice: estas medidas se toman porque es lo que dicta el mercado. Estimado “presidente del gobierno” ¿si las medidas las dicta el mercado para qué cojones le pago? ¿Es usted un escriba que copia? ¿O yo no sé recibir órdenes y para eso le remunero a usted? Me parece completamente nauseabundo que el argumento usado para basar intervenciones políticas en la economía (algo que JAMAS deberían hacer) sea el de que lo dicta el mercado. Esto no es democracia entonces, yo no decido, usted no decide y sí que hay alguien que lo hace: un constructo social sin capitán (aparente) que es culpa de todos: el mercado. Pues no, mire, el mercado se auto-regula, si nadie lo tocara y se cumpliera el imperio de la ley (algo que es de su competencia y en la que deja mucho que desar) el mundo funcionaría mucho mejor pero no, el caso es intentar marear aún más la perdiz intentando meter el hocico donde no le llaman… ¿y por qué? Porque el capitalismo es algo enfermo en el que dominan unos pocos a una inmensa mayoría y los mandatarios no son políticos no, son las personas que más dinero han reunido consiguiendo eludir el imperio de la ley y por ello, delincuentes.

Ahora llegamos al problema de Japón. Se abren cuentas para donativos (no sé hasta qué punto necesitarán dinero), España manda aviones para traer a los españoles que viven allí (curioso, yo quiero irme de vacaciones, a ver si me proporciona un vuelo chárter gratuito también) y a lavarse las manos… mientras allí siguen necesitando ayuda. ¿Por qué ayuda? Pues porque lo que allí se necesita es mucha gente que remueva escombros, que ayude al transporte… necesitan manos, en definitiva. Aquí tenemos casi ocho millones de manos PARADAS que no dan un palo al agua, quieran darlo o no… miren, caballeros… el paro se puede cobrar en casita sin mover un dedo o también se puede cobrar lo mismo pero salvando vidas en Japón (Japón es un ejemplo, hay muchos otros) con transporte gratuito y ahí sí tiene todo mi apoyo el gobierno para “fletar” aviones. El caso es que no se hace, ¿por qué? Pues porque quizá a nadie se le ha ocurrido que se puede dar algo que hacer a millones de chupasangres estatales (no digo que todos lo sean) o porque no interesa, ¿por qué no interesa? Porque a los bancos (esos a los que el gobierno –vamos, nuestros impuestos- pagó sus deudas cuando no tenían ni un duro, o euro) no les sale rentable… es mejor que el parado cobre cuatrocientos euros hasta que se le acabe el paro y después embargarle y quedarse con sus propiedades cuando no pueda pagar a que éste se vaya mientras está en el paro a Japón, ayude, encuentre allí trabajo y se quede con sus bienes, esos que en cuanto termine la crisis se revalorizarán y darán dinero. Bien zapatitos, ese eres tú… bueno, y tu séquito.

¿A qué nos lleva esta reflexión? Pues a que ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy, ni ninguno son eficientes. Ninguno son políticos, son marionetas dirigidas por “el capital” (capital como pequeña sociedad integrada por un reducido número de personas que amasan mucho dinero). Entonces, ¿qué ocurre con España? Pues que tenemos una clase política deficiente a la que habríamos de dar boleto… pero el problema resurge y con él termino: ¿Acaso las nuevas generaciones políticas no estarán aún más corrompidas que éstas? Segura y desgraciadamente dado que o son sus hijos, o su familia, o los que han aprendido de ellos… deberíamos hacer borrón y cuenta nueva, buscar nuevas clases políticas con ganas de realizar cambios, sangre nueva con salud… ¡Qué gobiernen los filósofos!, recordando al maestro Platón… por poner un ejemplo.

Antes de despedirme y sólo para hacer un par de apuntes: ¿Dónde está Bin Laden y qué pasa con Haití? Es un ejemplo de las muchas causas que de una forma u otra fueron “moda” y noticia y que todos olvidan… es más fácil mirar hacia otro lado, claro… a eso la sociedad actual lo llama mirar hacia el frente… hacer que el 11S y el 11M sean fechas… en fin…

 

Sin acritud.