Palabras en vida, palabras vivas.

Hoy, ordenando millares de manuscritos, encontré lo que me dispongo a transcribir. No sé si es mío o si lo dijo alguien y tomé nota, la verdad que es algo que desconozco pero, sin duda, es algo que me veo en la obligación de compartir:

«Las buenas palabras construyen una vida maravillosa. Las palabras poseen fuerza poderosa. No es una fuerza física; es una fuerza mental, que funciona como un gatillo para desencadenar la fuerza física. Por eso, debemos usar palabras alegres y saludables. Seguramente, de este modo, la salud y la felicidad vendrán siempre a visitarnos».

Y es que ser y lenguaje poseen unos lazos tan estrechos que entre ambos conforman la vida…

Sin acritud.