Aptitud.

Hoy, más que nunca antes, pienso que es posible cambiar el mundo. Para ello, hay que hacerlo desde la base. ¿Cómo? Un gran maestro y amigo me ha recordado una buena directriz que reconozco no haber llevado a la práctica en todo momento y que, a partir de ahora, voy a intentar seguir a «pies juntillas» dado que mi propósito no es académico si no de praxis: Siempre puedes adaptarte a su discurso y en él plantear cuestiones filosóficas sobre las que debatir. Con ahínco y dedicación lo haré, no te quepa duda.

Sin más, os dejo con Mafalda.

Sin acritud.