¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tabaco?

Pues sí, en Enero llegó la prohibición de fumar tabaco (en ciertos lugares, con todo lo que entraña) y ahora en Marzo, Zapatero y los sabios que le rodean piensan que es mejor que conduzcamos a 110 Km/h. Comenzamos con “No podemos conducir por ti” (claro, ¿y quién puede? Si existe me lo presenten, por favor) pasando por  “te prohibimos que fumes por ti” para llegar a “encima ve despacito porque eres un derrochador”.

Cuando era joven, mis abuelos me daban dinero por Navidades, unos 30 euros si mal no recuerdo (hablo de una edad comprendida entre los 16 y 20 años) y me decían: “no te lo gastes en cosas malas” (deduzco que no sólo se referirían los pobres al tabaco) pero es que, anteriormente, siendo niño, mis abuelos me daban 25 pesetas para ir al bar del pueblo y comprar chucherías y me hacían la siguiente advertencia: “cómprate algo, pero no te lo gastes todo”.

Es curioso cómo, análogamente, el estado se comporta exactamente igual: ya no es papá Estado que tiene que cuidar del bien de sus ciudadanos no, ahora es abuelo Estado: cualquier cosa que les pueda pasar a sus ciudadanos es mala, malísima… menos el paro por lo visto.

Porque, para empezar hablando del tabaco: ¿Le he dicho yo que quiera dejar de fumar? Sé que el tabaco es malo para mi salud, pero pienso (y estoy muy convencido de ello) que dejar de fumar sería mucho peor: tosería, tendría ansiedad, más insomnio aún, los labios y la lengua comenzarían a tomar un color rosado parecido al de un niño, mis dedos dejarían de estar con tonalidad amarillenta, me comería las uñas, mi azúcar en sangre subiría como la espuma para intentar ocupar el hueco de la nicotina, quizá hiciera más deporte para intentar dormir con lo que estaría más cansado, agujetas… más tos… ¡¡buuff!!, no le veo nada bueno, oiga. Bien, ahora claro, entran “los demás”: ¿Es el tabaco malo para la salud de los demás? Pues mire, querido abuelo, sin entrar en estudios y usando el sentido común pienso que prohibir fumar en un parking es una sonora estupidez, para empezar por algún sitio, ¿o es preferible el humo de 100 tubos de escape al de mi cigarrillo? Siendo así le daría la razón.

Visto que no es así, continúo con los bares. En los bares no puedo fumar por mí y por todos mis compañeros (aunque a diferencia del escondite esta ley nos dice que por ellos los primeros) pero me parece que hay una pequeña dificultad: Estimado no fumador, si no quiere respirar el humo de mi cigarrillo… ¿A usted quién le manda entrar dónde se fuma? Defendiendo como lo hago el liberalismo económico de Smith y Ricardo (NO soy de derechas y NO soy de izquierdas, vivimos en un capitalismo tardío) pienso que el mercado ha de ser libre (vaya, qué avance), pero libre de verdad, quiero decir: si hay una sustancia legal (tabaco), que sea el dueño del bar (cuya gerencia es privada, no es un lugar público –recordemos que tienen DERECHO DE ADMISIÓN, luego no es público-) el que decida si se puede fumar o no en su recinto. Si molesta a los no fumadores que no vayan y si hay alguno avispado que monte un bar para no fumadores en el cual se reunirán todos esos no fumadores para beber sin tabaco y se forrará, ¿o no? El caso es que no se ha dado la opción, si no que se prohíbe, privándome de mi libertad de consumir una sustancia legal por el capricho de unos cuantos. Siempre está el listo de turno que dice: Y los camareros, nadie piensa en los camareros… elevando el grito al cielo; pues bien, los camareros pueden serlo en un bar de fumadores o en uno de no fumadores y si no los hay, el mercado es tan rico que tiene lugares tan acogedores como McDonald’s o Burger King en los que no se puede fumar y en los que pueden dejar su currículum si es que les molesta el humo del tabaco y quieren seguir teniendo un trabajo remunerado (mi mayor respeto a los trabajadores de dichos establecimientos, es un ejemplo)… en fin, pasemos a lo interesante. Consecuencia: uno de los sectores que mantenía España con un hilo de respiración económica como era la hostelería comienza a experimentar una caída vertiginosa, muy bien abuelito estado, gracias.

En efecto, también se ha prohibido fumar en las puertas de los colegios, en las zonas de emergencia de los hospitales, en los parques… pero vamos a ver, seamos serios: ¿Por qué es necesaria tanta prohibición? Pues lo es porque nuestro abuelito estado no supo educar a la mayoría de sus ciudadanos para que tuvieran los dedos de frente suficientes como para respetar y mantener la cordura en ciertas instancias, luego solventan un déficit educativo con prohibiciones, gran solución, bravo.

El caso es que mire, caballero, yo no suelo fumar delante de niños, no fumo en un colegio, ni se me ocurre hacerlo en las emergencias de un hospital… me alejo, será porque he leído quizá un par de páginas… no sé, pero el caso es que no lo hago, por respeto y porque intento ser correcto, educado y doy rienda suelta a mi sentido común. Igual hago en las paradas de autobús o en las estaciones de tren pero no me lo tienen que prohibir, es un acto que realizo de buena gana y con total conciencia. Aún a riesgo de parecer solipsista (que no lo soy y no puedo parecerlo puesto que no soy el único ejemplo): ¿No podrían hacer todos lo mismo y nos ahorraríamos una ley que favorece a un sector de la población y que, por tanto, es anticonstitucional? Sí, lo es porque favorece al que no fuma, oiga. No voy a explicar el motivo ético y moral porque espero sea conocido por todos, no hay que ser hipócritas.

¿Entonces cuál es la solución? ¿En serio no puede dejarme hacer lo que me venga en gana mientras no coarte la libertad del otro? ¿No puede dejarme en paz? Sólo le pido a este abuelito que me proporcione una seguridad social de calidad (que no lo hace), el cumplimiento de las leyes (que no lo hace), infraestructuras (que no lo hace) y una buena dirección económica (que no lo hace) a cambio de darle religiosamente una buena parte del pastel que desgraciadamente me gano con el sudor de mi frente. Mis estudios, siendo públicos, salen de mi esfuerzo también, que no se pagan solos… ahora, este abuelito sí que está para prohibirme fumar, o ir a 120 por una autovía.

Y es que esa es otra: hay que ir a 110, para ahorrar. Para ahorrar no, oiga, para pagar. Porque ir a 110 no ahorra, los nuevos coches que tienen sexta marcha gastan menos a 120 que a 110, porque a 120 ponen esta marcha y tienen un consumo ínfimo mientras que a 110 han de ir en quinta subidos de vueltas, ¿me equivoco?. Por ahí ya comienzan a gastar más gasolina y más se paga pero ahora viene lo divertido, o lo recaudatorio del asunto: curiosamente ponen pegatinas (la empresa que las hace se ha llevado su pico y seguramente pertenezca a alguien de izquierdas, un amiguete, claro) y a la vez que esto ocurre se eleva el número de radares por metro cuadrado en España: ¿Usted, abuelito, quiere ahorrar o quiere pillar por todos los lados porque no tiene otra forma de pagar sus gastos? Diría que los tiros pasan muy cerca de la segunda opción. Y claro, hay que ahorrar… ¿Usted cree que yo soy tonto? ¿Si hay que ahorrar por qué los policías no van en bicicleta? ¿Si hay que ahorrar (automovilísticamente hablando) por qué los políticos se mueven con tres coches (dos escolta y el suyo)? ¿Por qué Zapatero no se va a un piso y deja de gastar calefacción en calentar la Moncloa? Pues porque no hay que ahorrar, pero es más interesante para el estado quedarse el dinero muerto por multas además de llevárselo subiendo el combustible a base de impuestos.

Sepa usted, Zapatero, que Alemania (el país que a día de hoy tira de ineptos como su persona) tiene una gran red de carreteras en las que no hay límite de velocidad (no todas, obviamente). Usted ni siquiera es capaz de tener una red de carreteras, tiene caminos que se resquebrajan y poseen baches que provocan accidentes pero lo importante es llevárselo limpio, ¿verdad? Cierto es que no responderá Zapatero, ni Rajoy si fuera presidente, tampoco Rubalcaba, a esta pregunta dado que el que dirige a toda esta multitud de marionetas indeseables sin principios es otro (u otros): uno tiene un botín, otro dirige una entidad futbolística, etc… para qué seguir si todos los conocemos.

En definitiva, sigan ustedes prohibiendo como hacía Franco hasta dónde puedan… espero que algún día el rebaño español vaya en su contra, por muy difícil que parezca… desgraciadamente la diferencia entre esperar, creer y saber es tan grande que, obviamente, hace que esperar no invite al optimismo pero el día que lo haga, sea tarde o temprano, van a ser aplastados, porque lo merecen.

Por cierto, oigan, no me prohíban también que fume en mi coche… que el coche es mío y el tabaco también, si fuera alquilado lo entiendo… pero es que a mí no me molesta que mi propiedad huela a tabaco, ¿saben?

 

Sin acritud.